Estilos de aprendizaje: aprende mejor según tu cerebro

estilos de aprendizaje

¿Te ha pasado que estudias durante horas y aun así sientes que no avanzas? Esto le ocurre a muchas personas y, en la mayoría de los casos, no tiene que ver con falta de inteligencia o esfuerzo. La razón suele ser más simple: no todos aprendemos de la misma manera. Conocer los estilos de aprendizaje es clave para entender cómo procesa la información tu cerebro y cómo puedes estudiar de forma más efectiva y sin frustración.

¿Qué son los estilos de aprendizaje?

Los estilos de aprendizaje son las distintas formas en las que una persona comprende, procesa y retiene la información. Cada cerebro tiene preferencias naturales para aprender, y cuando el método de estudio no coincide con esos estilos, el aprendizaje se vuelve más lento, pesado y poco eficiente.

Estudiar sin considerar los estilos de aprendizaje puede generar cansancio, desmotivación y baja confianza académica, incluso en estudiantes muy capaces.

Principales estilos de aprendizaje

Aunque existen varias teorías, una de las más utilizadas identifica tres principales:

Estilo visual
Las personas con este estilo aprenden mejor mediante imágenes, diagramas, mapas conceptuales, colores y esquemas. Ver la información les ayuda a comprenderla y recordarla.

Estilo auditivo
Este estilo de aprendizaje se beneficia de escuchar explicaciones, podcasts, clases habladas o leer en voz alta. El sonido y el diálogo facilitan la comprensión.

Estilo kinestésico
Las personas kinestésicas aprenden haciendo. Necesitan movimiento, práctica, ejemplos reales y experiencias físicas para integrar la información.

Conoce los estilos de aprendizaje, identifica el tuyo y mejora tu forma de estudiar con estrategias basadas en cómo aprende tu cerebro.

¿Por qué conocer tu estilo de aprendizaje cambia todo?

Cuando identificas tus estilos de aprendizaje, estudiar deja de ser una lucha constante. Comprendes más rápido, te concentras mejor y reduces el estrés académico. Además, mejoras tu organización, tu motivación y tu rendimiento sin necesidad de pasar más horas estudiando.

Adaptar las técnicas de estudio permite que el esfuerzo realmente se refleje en mejores resultados.

¿Cómo descubrir tus estilos de aprendizaje?

La forma más efectiva de conocer como aprendes es mediante una evaluación especializada. A través de una sesión guiada por un profesional, se analizan tus hábitos, preferencias cognitivas y formas de procesamiento para brindarte estrategias personalizadas basadas en neurociencia.

Esto no solo explican por qué estudiar mucho no siempre significa aprender mejor, sino que ofrecen una solución clara y personalizada. Conocer cómo aprende tu cerebro te permite estudiar con intención, confianza y resultados reales. Aprender a tu manera puede marcar la diferencia entre sentirte estancado o avanzar con seguridad en tu proceso académico.

«Trazando los Senderos del Cerebro»

Un Fascinante camino de la evolución de las Neurociencias a través del tiempo y sus implicaciones en la pedagogía

Dentro del estudio del cerebro y la mente humana, así como ocurre con todas las ciencias, a medida que la tecnología avanza, se van teniendo aproximaciones y concepciones que rompen paradigmas y teorías preconcebidas de cómo funcionan los sistemas. Tal como ocurrió alrededor de 1840, cuando por primera vez se utilizó el término pseudociencia para llamar así a la disciplina conocida como frenología, en la cual los frenólogos afirmaban que cada área del cerebro estaba relacionada con la forma exterior del cráneo y que, a través de su medición, uno podría predecir la personalidad y conducta de las personas.

A pesar de haber sido desacreditada hace casi siglos, esta disciplina sirvió como base para la neurociencia rescatando su idea de que “el cerebro es el órgano de la mente”, así como el hecho de que ciertas funciones están específicamente localizadas en áreas particulares del cerebro. (G., 2018)

Rompiendo paradigmas

Así como la frenología, a mediados del siglo XVIII también surgieron interpretaciones “antilocalizacionistas” de las funciones cerebrales, en donde científicos como P. J. M. Flourense consideran al cerebro como un “todo único”, teniendo partes fisiológicamente homogéneas y equivalentes, fijando la atención en la plasticidad o intercambiabilidad que caracterizan a los grandes hemisferios cerebrales.

Desde la desacreditación de la frenología, hasta el debate entre el holismo (que establece que el cerebro entero funciona de manera conjunta para realizar una acción) y el localizacionismo (en el que cada función se ubica en una región concreta del sistema nervioso) (Albeleira, 2018), sabemos que es común dentro de la ciencia encontrar posturas que avalen o refuten una u otra teoría.

Dentro de la neurociencia, no sólo se han contrastado posturas, sino que también se han creado líneas de investigación encaminadas a superponerlas. Derivado de esto y los estudios de personajes como Pavlov y Lúryia, hoy día sabemos que si bien existen zonas del cerebro en las que se concentran funciones específicas, también es importante resaltar la propiedad neuroplástica del cerebro mismo. De esta manera, las funciones cerebrales no se limitan al trabajo fijo de un conjunto de células neurales, sino que se contemplan ahora como un conjunto complejo, dinámico y temporal de conexiones neuronales (García Rodríguez, 2014).

Neuro-pedagogía

Dentro del margen del aprovechamiento de estos conocimientos a una de las ramas prácticas de la neurociencia, se encuentra su basta aplicación en la pedagogía, de donde se sabe que: la calidad del aprendizaje depende también de los estímulos y desafíos, por lo que es de suma importancia generar un entorno óptimo para el aprendizaje, donde la conexión emocional es fundamental para la generación de conocimiento que perdure a largo plazo, así como la creación de distintas rutas de aprendizaje que favorezcan y refuercen la plasticidad cerebral.

La Neuro-pedagogía busca comprender cómo funciona el cerebro

Cómo es que las neuronas espejo actúan para generar aprendizaje, haciendo evidente la contribución de la interacción social para el desarrollo cerebral. Así como el conocimiento bioquímico del funcionamiento cerebral con el fin de utilizar a favor la generación de neurotransmisores que faciliten el aprendizaje, entre otras varias innovaciones aplicadas a la pedagogía.

A pesar de que el estudio del funcionamiento del cerebro saludable y la mente humana aún dista mucho de ser completo, es esta evolución de paradigmas y constante búsqueda de conocimiento lo que mantiene a esta ciencia en renovación continua.

Neuro-pedagogía y la innovación educativa

En estos tiempos de constante cambio y evolución, la innovación se ha convertido en una pieza fundamental para impulsar el progreso en todos los ámbitos de la vida. Uno de los campos en los que la innovación ha tomado gran relevancia es en la Neuro-pedagogía, una disciplina que combina los avances en neurociencia y educación para optimizar los procesos de aprendizaje y enseñanza.

La Neuro-pedagogía busca comprender cómo funciona el cerebro

La Neuro-pedagogía busca comprender cómo funciona el cerebro en relación con el aprendizaje y cómo podemos utilizar ese conocimiento para mejorar las prácticas educativas. A través de la aplicación de técnicas innovadoras y estrategias basadas en la investigación neurocientífica, se busca potenciar el desarrollo cognitivo, emocional y social de los estudiantes.

Una de las principales contribuciones de la Neuro-pedagogía es su enfoque en el aprendizaje personalizado. Reconoce que cada individuo es único y tiene sus propias fortalezas, debilidades y estilos de aprendizaje. Utilizando herramientas innovadoras, como la evaluación neuropsicológica y el análisis de datos, se pueden identificar las necesidades y preferencias de cada estudiante, adaptando así los métodos de enseñanza y los materiales educativos a sus características individuales.

Además, la Neuro-pedagogía fomenta el uso de tecnologías educativas y recursos digitales en el aula. Los dispositivos móviles, las aplicaciones interactivas, la realidad virtual y otras herramientas tecnológicas brindan nuevas formas de presentar la información, fomentar la participación activa y facilitar la retroalimentación inmediata. Estas innovaciones tecnológicas no solo captan el interés de los estudiantes, sino que también estimulan diferentes áreas del cerebro, promoviendo un aprendizaje más efectivo y significativo.

La colaboración y el trabajo en equipo también se ven impulsados por la Neuro-pedagogía. Se ha demostrado que el aprendizaje social y cooperativo tiene un impacto positivo en el desarrollo cognitivo y emocional de los estudiantes. Mediante estrategias innovadoras, como el aprendizaje basado en proyectos y el uso de herramientas digitales de colaboración, se fomenta el intercambio de ideas, la resolución de problemas en grupo y el desarrollo de habilidades socioemocionales clave.

En resumen, la neuro-pedagogía ha revolucionado la forma en que entendemos y abordamos el proceso de enseñanza-aprendizaje. Gracias a la aplicación de la neurociencia y la incorporación de enfoques innovadores, se están generando cambios profundos en las aulas, promoviendo un aprendizaje más personalizado, interactivo y colaborativo. La innovación en la neuro-pedagogía no solo beneficia a los estudiantes, sino que también brinda nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo para los educadores, impulsando así un cambio positivo en el sistema educativo en su conjunto.

Aketzali Tinoco